Noche de esperanza en medio del drama de la muerte

La celebración de la Noche Buena se vio interrumpida en México por el lamentable fallecimiento de la Gobernadora de Puebla Martha Erika Alonso y su esposo el senador y ex Gobernador Rafael Moreno Valle.

A Puebla, lugar del suceso, me vinculan mi actividad periodística y mi familia, por lo que me ha conmovido.

Además, la noticia de estos fallecimientos me impactó por lo inverosímil (fallecieron los dos, no hubo sobrevivientes) y por la fecha (justo en la víspera de Navidad).

Antes de dedicarme al periodismo conocí a Rafael Moreno Valle en un evento público, cuando él aún no era Gobernador, pero ya buscaba serlo. Una corte de personas se acercaba a saludarlo, lo cual era un evidente presagio del despegue de su carrera política. Luego, muchos años más tarde, me tocaría cubrir algunos de sus eventos como periodista, la mayor parte de ellos desde un cerco al que nos destinaba él área de Comunicación Social.

Tras el accidente me han sorprendido también las reacciones en las redes sociales tras la muerte del ex Gobernador y su esposa. He visto comentarios de algunos que se alegran por estas muertes y otros más que ya dan por cierto un sabotaje.

Habrá que esperar los resultados de las investigaciones para siquiera perfilar qué fue lo que ocurrió, sin embargo, lo que más considero que puede provocarnos este hecho es caer en la cuenta de nuestra contingencia y de cómo nuestros proyectos (y nuestras vidas) se pueden venir abajo en un instante.

Creo que estos momentos, que se pueden prestar para la radicalización y la confrontación nos llaman, de nuevo, a la mesura, y reconocer que la esperanza vino al mundo en forma de un Niño, esa esperanza que redime todo lo que habíamos dado por perdido.

LAS MEDITACIONES DE TESEO

Una de las tragedias del periodista es que cada vez que presenta un tema como sencillamente imposible, algún otro le escribe para decir que ocurrió en realidad.

G. K. Chesterton

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