Los Underwood: Maquiavelo le ganó la partida a Homero

Si hubiera una encuesta sobre quiénes son los personajes más recordados o admirados de las series de televisión, sin duda en los últimos años ocuparían un lugar especial Walter White de la serie “Breaking bad” y Frank Underwood, de la serie “House of cards”. 

Hay muchas similitudes entre ambos personajes. Poseen ambos una gran inteligencia, son hábiles para conseguir sus objetivos y no tienen el menor escrúpulo para mentir o matar. Es decir, esta sociedad admira y cuenta epopeyas sobre personajes cuya brillantez está ligado a su maldad, ya no a su heroísmo. Maquiavelo le ganó la partida a Homero.

Hoy me referiré a la sexta y última temporada de “House of cards”, que me pareció francamente decepcionante. Todo el escándalo alrededor de Kevin Spacey y la historia alrededor de los supuestos abusos que cometió, fueron en detrimento de la historia donde tuvieron que “matar” de una manera poco creíble al personaje de Underwood.

Al contrario de la quinta temporada que me pareció de las mejores logradas, el cierre de la serie fue con pocos argumentos, personajes mal argumentados y se sintió la ausencia del personaje principal. 

Al hablar de “house of cards” me llama la atención el gusto que provoca entre los llamados “políticos” esta trama. Los Underwood tenían la habilidad de lograr su principal objetivo: Retener el poder. Frank era muy hábil para “operar” electoralmente y tener el control de sus adversarios. Todo: su tiempo, recursos, relaciones personales, incluso su mismo matrimonio son medio para su único fin. Esta mezquindad es admirada por muchos.

La modernidad ha hecho que la política deje de ser la construcción conjunta de la ciudad, a este arte de construcción de la historia por la voluntad de poder. Leía estos días que en México es imposible ganar una elección sin violar la ley. Por muy bien intencionados que sean los políticos, muchos quieren ganar las elecciones y mantenerse vigentes, y queda enmedio ese espacio entre la moral y la persecución de los fines. Es un espacio que parece poco claro, donde a muchos no les queda claro qué se vale y qué no, es donde se justifican muchas acciones porque lo “éticamente correcto” es ganar. Obviamente quienes tienes una conciencia y un juicio ético claro (no sólo legal) y objetan acciones, son mal vistos y son cuestionados en su actuar político. ¡Cuántas conciencias se han acomodado según los fines políticos! 

Entonces, los políticos hábiles son quienes logran el poder, neutralizan o aniquilan al adversario y logran mantenerse. Y son los dignos de admiración. “Operan”, manejan, tienen recursos… En la quinta temporada hay dos puntos que me llamaron la atención: Los grupos secretos, que están detrás de las acciones políticas. Es interesante ver que al ser el poder y el dinero su único dios, terminan haciendo ritos y ceremonias paganas. Y lo segundo, es la conclusión a la que llega Frank de que el verdadero poder no está en el gobierno, pero lo necesitan. 

Yo en lo personal, soy fan en el guión de las temporadas anteriores a las referencias sobre Shakespeare. Sobre todo las citas al rey Lear y a Hamlet. 

Por cierto, ¿se fijaron que los Underwood se llaman Clara y Francisco?

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