¿Hay que pedir perdón por la Conquista?

La polémica desatada por el presidente Andrés López Obrador es una provocación para volver a pensar nuestro pasado. Él afirmó que España y la Iglesia deben pedir perdón por los abusos cometidos en la época colonial. De hecho, destacó que la Conquista se llevó a cabo con la espada y la cruz. Para entender las implicaciones de esta polémica, buscamos al historiador Jorge Traslosheros.

¿España y la Iglesia deben disculparse en los términos que demanda López Obrador?

Ni España ni la Iglesia deben disculparse en los términos que pide López Obrador. Él no está pidiendo una revisión histórica de la conciencia, los quiere humillados frente a él, pidiéndole. Quiere ser el niño de la fiesta y con eso abonar a su proyecto y su división. La Iglesia, porque esa es su misión, que es revisar la conciencia permanentemente, en diversas ocasiones ha reconocido los errores que, en los procesos de evangelización, han cometido algunos de sus hijos. No sólo los papas lo han hecho, se ve en la pastoral indígena. En el tiempo presente, la verdad es que la Iglesia es la entidad que más hace por los indígenas, a veces más que el mismo Estado, y está entre ellos. Ahí tenemos todo el sureste mexicano con grandes obispos como Samuel Ruiz, Arturo Lona, Bartolomé Carrasco y así podemos poner muchos en América Latina.

En cuanto a México y España hay que entender una cosa muy importante: ni México existía hace 500 años y tampoco existía España. Recordemos que es el Reino de Castilla el que manda estas expediciones, que coloniza y conquista el Caribe. Además es un grupo de particulares: el sistema de huestes y de adelantados. No existía México, era un conjunto muy diverso de naciones de indios, de hecho, los indios como tales no existían. Indio es una categoría cultural y jurídica que se crea para llamar a los habitantes de aquellas naciones, que hoy ya no existen, y de esta combinación surge este mestizaje cultural. El catalizador de este mestizaje cultural es el cristianismo, es el catolicismo, es la Iglesia católica. No podemos andar pateando el pesebre. Parafraseando a Víctor Hugo, me pregunto por qué no podemos amar integralmente nuestra historia con toda su complejidad y todas sus contradicciones.

¿Revivir un proceso histórico en el presente es útil para la sociedad? ¿La reconciliación del país llegará a partir de gestos de este tipo?, ¿el perdón debe exigirse?

Un país enfrentado, como lo tenemos en México, no es por un problema histórico, de ninguna manera. La gran división de los mexicanos es porque hay una crisis cultural profunda que desprecia la vida humana y tenemos una casta política muy corrupta y una sociedad metida en una crisis cultural brutal en donde la honestidad es mal vista. Entonces, la reconciliación no tiene que ver con la historia ni es últil andar manipulando la historia para buscar una supuesta reconciliación. Con España no hay ningún problema, no hay ningún diferendo. Me parece que las declaraciones de la esposa del presidente, Beatriz G. Müller, (cuando afirma que hay odio a los españoles) están absolutamente fuera de lugar. ¿Quién odia a los españoles en México? Nadie. Es ella en su cabeza, es esa necesidad de polarizar, que no es útil de ninguna para la reconciliación y sí abona muchísimo a mantener la polarización.

¿Hay un uso ideológico de la historia en el discurso de López Obrador?

López Obrador es un producto acabadísimo de la historia oficial y está haciendo uso absolutamente ideológico del discurso histórico. La historia la tienen que escribir los historiadores y la historia tiene por objetivo comprender el pasado en sus propios términos, que es exactamente lo que no está haciendo López Obrador. Sus declaraciones obedecen más a la política interna que a cualquier diferendo internacional. Él polariza y divide y es exactamente lo que está haciendo justo en este momento en que ya lo abuchearon en un estadio de beisbol, en donde la economía está muy frágil, en donde el dinero ya no le está alcanzando –acaban de anunciar un nuevo recorte–, cuando se está definiendo en este momento la revocación de mandato, que es la siembra de su propia dictadura. Entonces, claro que hay un discurso ideológico. El objetivo es dividir y polarizar más a la sociedad.

¿Usted cree que en nuestra sociedad no se ha integrado adecuadamente nuestro pasado prehispánico con sus raíces cristianas?

Ahí hay un contrasentido entre la historia oficial y la realidad nacional. La historia oficial que sustituye a cualquier ideología política en México, y es muy importante entenderlo, se ha hecho a través de la manipulación de la historia. La verdad es que México surge del mestizaje cultural e incluso ideológico de dos grandísimas culturas del siglo XVI. Se forma la Nueva España y, con el pasar de los siglos, se transforma en México, y eso sucede hasta el siglo XIX. Pero la historia oficial, que es la que se enseña en las escuelas es necia en sostener que no hay esa integración y que hay un México al cual le pasaron muchas cosas, como si fuera una entidad ontológica. Dicho en otros términos, al estilo de Víctor Hugo, en México está prohibido amar la propia historia de manera integral, tenemos que vivir siempre en una especie de esquizofrenia, que es la que demuestra en este momento López Obrador.

¿Hay temas más urgentes en México que una polémica histórica?

Hay temas muchísimo más urgentes que una polémica histórica, empezando por los mismos indios. México tiene una deuda histórica con los indígenas y no es culpa de la Conquista, la situación de los indígenas actual es producto del liberalismo que los desconoció en su personalidad jurídica y de una política de la Revolución Mexicana que se llamó el indigenismo, que tenía por objetivo destruirlos como culturas para integrarlos a la Nación.

CONÓCELO

Jorge Traslosheros es investigador titular del instituto de investigaciones históricas de la UNAM, es coordinador del posgrado de Historia de la UNAM y especialista en Historia de la Iglesia y la Justicia de la Nueva España.

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