El regalo

Amanece otra vez, gracias a Dios. Sale el sol por el oriente y sus rayos, todavía tiernos, comienzan a derramarse sobre el mundo. Estamos vivos, pensamos, sentimos, respiramos y nuestro cuerpo comienza a moverse sin prisa.

La vida es un regalo maravilloso. Ahora mismo podemos levantarnos a caminar, a pesar de todos los males realizados, vistos o padecidos, con una sonrisa de esperanza despuntando como un sol dulce que nos ilumina el rostro. Lo que fue ya pasó y tú tienes la libertad de trascenderlo, de declararte hoy en rebelión total contra las sombras: mueve en este instante las ruedas de una hermosa transformación personal. Es posible y es necesario.

Todas las personas, sin importar lo fracturadas que se encuentren sus vidas, pueden dar vuelta a la página de los lamentos y comenzar a escribir una nueva historia. La felicidad es un regalo que solamente tú puedes darte a ti mismo. No esperes nada de nadie hasta que hayas comprendido las leyes de la generosidad y la compasión.

Sé valiente para emprender la aventura y sé inteligente para darte cuenta, de una buena vez y para siempre, que eres mucho más fuerte que todos los fantasmas que te acosan. Para quien despierta se han acabado las dudas y los temblores. Habrá días de prueba y noches de tempestad, es verdad, pero en todo momento arderá para él o ella la dulzura del fuego interior. Llegará a buen puerto siempre porque lo guiará la brújula de la esperanza.

Si eres de esos miles de millones que se sienten defraudados de sí mismos y de sus pocas fuerzas, vuelve a empezar de todos modos, no renuncies, no entregues aún la espada de tu voluntad. El haber fracasado muchas veces no significa absolutamente nada. La apuesta sigue en pie, el tiempo abierto de par en par y la vida esperando por ti.

Construyamos de nuevo la utopía. Nuestros abuelos y nuestros nietos lo merecen. La historia del mundo comienza otra vez, con este amanecer y con tus manos: eres un héroe y la muerte ya no existe para ti.