Es un vacío que no tiene nombre

Una mala canción que ronda la memoria
y sabe despertarme en sobresaltos.
No me deja hundirme en el sueño,
le pregunto,
la tomo del cuello para saber,
le quiero abrir el pecho
y que me muestre las entrañas de todo.

Por eso me siento solo,
tan hundido en mí
gritándole a un vacío sin eco,
un pasillo sin puertas,
solamente vestido de sombras, flores
que ya lloraron sus pétalos.

¿Por qué me quedo ahí?
Soy como uno que merodea
arrastrando preguntas
como vísceras que se afanan a la tierra.

Así camino, con los oídos inflamados,
desorientado,
como ebrio que da traspiés.
Me zumba la cabeza,
las palabras son abejas
chupando el polen de donde no hay.

Parezco hambriento, perdido.
Así soy.

Autor: Jilguero Recayente

Poeta de instantes.

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