Anochecer ontológico

La noche,
noche perfumada
y estrellada, llama
a todo hombre
que inquieto vaga
sin saber, sin rumbo
sin saber por dónde
dejar su vida, pero
son pocos
los que resultan
escuchar sus voces
y disfrutar de
su melodía.

La noche amante
a la noche llama,
noche que anochece
el interior de todo hombre.

Pobre hombre
no anochecido,
sin estrellas,
que guíen
su firmamento
sin luces,
sin soles,
sin amores
ni fragancias
ni sabores.
Sin embargo,
el hombre
anochecido,
sabe que
solo no anda
cuando en su mirada
las estrellas
brillan.

Es noche,
es noche,
noche anochecida.

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