Vivir es una cuestión de actitud

Sí, es una cuestión de actitud. Es todo lo que necesitamos para hacer de nuestra vida una aventura, una experiencia plena y transformadora: lo que no podemos cambiar no puede distraernos y hacernos perder aquello que sí podemos cambiar, que está esperándonos ahí adelante en el camino. No hay truco: nuestra felicidad es más hija de la voluntad que de las circunstancias que nos rodean. Frente a un problema podemos intentar resolverlo o no: si no lo intentamos, el problema seguirá ahí; si lo intentamos, corremos el hermoso riesgo de resolverlo, y si no lo resolvemos seguro que aprendemos algo en el camino, algo que nos haga más fuertes. Creo fervientemente en el poder de la humanidad para reinventarse cuantas veces sea posible. Desde hace ya quince años soy profesor en la universidad y te voy a decir algo que he aprendido, los mejores alumnos no son los más inteligentes sino los que tienen una actitud más abierta y generosa hacia la clase. El mundo, este mundo nuestro se mantiene en pie gracias a quienes renuncian a la queja y el desánimo, a quienes no desisten y continúan hasta el límite de sus fuerzas. Voy a decir algo que tengo muchas ganas de decir: pase lo que pase no pierdas nunca la capacidad de sonreír, porque si la pierdes habrás perdido también la esperanza. Ríete de todo y comienza siempre contigo mismo.

Dios te dio la responsabilidad de hacerte cargo de ti y no hay mejor manera de ser fiel a este altísimo deber que cultivando una actitud creativa y honesta. Seguro que tienes más de algún talento; pues bien, dedícale toda tu vida a ello y de ese modo no te quedará tiempo para lamentarte de nada. Aprende también a vivir en lo sencillo, en las cosas cotidianas, que tienen un valor absoluto: la grandeza de la vida cabe en un puño, que no se nos olvide. Todo lo que verdaderamente importa es humano, es gratuito y está siempre cerca de nosotros, que no se nos olvide, insisto.

Creo que un hombre o una mujer con una actitud de resistencia y optimismo se convierte, en estos tiempos de desdicha por decreto, en verdaderos revolucionarios y agentes de cambio en su comunidad. La actitud que necesitamos en la hora más oscura no es, no puede ser la de la autoconmiseración y el victimismo, sino la de la perseverancia optimista, realista y generosa.  Quienes se enamoran de la vida no pueden contenerse en su amor y deben comunicarlo a los demás: en esto creo.  

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