El ‘nosotros’ del tú y yo

Mi siempre sostenido

Aquella vez que interrumpí mi viaje en ti, cuando tu sonrrisa oculta en la prudencia de la noche me dio la bienvenida.

Aquella vez que el azul variado del mar tuvo que esperar, para dar paso y respeto al tenue color de tu piel.

Aquella vez que afuera el mundo derretía en calor, mientras nosotros nos regalábamos (uno al otro) la justicia de la frescura del estar fundidos.

Aquella vez que al ‘nosotros’ nada le faltaba, al contrario; éramos ‘tú’ y ‘yo’, o, ‘tú’ o ‘yo’, siendo uno, sobrandonos el plural.

Aquella vez, y sólo aquella vez probé la dulzura de la interrupción,
vi que tu piel es mi mar azulado y sentí tu frío equilibrar mi universo.

Aquella vez se convirtió en mi siempre.

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