Diálogos de humanidad

Dime, ¿pensaste el silencio? No, sólo llegó, con su canasto de margaritas y las puso detrás de mi oreja. Y… ¿todavía las tienes? Sí, pero ahora van detrás del corazón, que la soledad no se ve bien a simple vista, o ¿qué dices? Cierto, una vez la llevé a dar una vuelta a la plaza y la gente vociferó: ¡inmoral, libertino e indecoroso! Por qué … Continúa leyendo Diálogos de humanidad