Ecos del Edén

Mi vida está escondida en Dios. La base de la cruz atravesó el Shëol, tocó la frente de Adán, el durmiente en espera, y Adán era yo. El Edén se expandió, árboles de cemento con frutos de vértigo, un dolor en el costado pero no por una mujer; todos vamos marcados, heridos y trasnochados por la lanza del costado, y el moribundo era yo. Y … Continúa leyendo Ecos del Edén