Una pandemia nos evidenció como ladrones

Hemos robado, hurtado lo que no es nuestro. Secuestramos egoístamente:

  1. El valor e importancia del ahorro del dinero
  2. El estatuto de “buena educación” de la paciencia.
  3. La universalidad de la simbología del arcoíris que ha sido reducido a un sector de la sociedad.
  4. El papel protagónico del pueblo en las iglesias.
  5. La modestia y espontaneidad de los sacerdotes en las celebraciones.
  6. El valor y derechos de los animales sin necesidad de “animalístas”
  7. El escenario a las casas para encontrar a Dios.
  8. La importancia y necesariedad de la “empatía” reduciéndolo a concepto exclusivo de los psicólogos.
  9. La tolerancia como medida para evaluar nuestra madurez.
  10. La pertenencia y señorío sobre nuestras vidas a Dios

Urge devolver a sus propietarios lo que no nos pertenece.