¿Quién es un santo?

Los santos son los insignificantes a los ojos del mundo. Aunque algunos puedan serlo, no siempre son los héroes, ni los líderes, ni los grandes oradores, y en muchos casos ni los más virtuosos. No son los de las grandes epopeyas donde ellos son el centro de la historia, sino que son vidas entregadas que siempre apuntan siempre hacia Otro. Los Santos son los que se abandonan, los que reconocer en la persona de Jesús el sentido pleno de su existencia, que se dejan curar por Él, lo dejan todo y lo siguen. Son los que se dejan guiar por Jesús, no le intentan imponer nada y por ello son los más libres. No intentan moralizar, no buscan imponer a los otros su voluntad argumentado que es la voluntad de Dios. Reconocen y no ocultan su propia debilidad y saben que esa es su propia fortaleza. No son los que buscan influir. No son los voluntaristas y de gran erudición. No son los de las grandes empresas. No son los que creen estar del lado de los buenos sino los que se reconocen pecadores y necesitados de la Gracia. No quieren ganar los debates. No ven a los que no piensan como ellos como enemigos. No buscan notoriedad. entre ellos no son cómplices, sino amigos. El lenguaje de los santos nunca es: “Dios te pide”, sino “Dios te da”. Los santos no exigen ni obligan. Los santos son libres y saben que en Cristo, los demás también lo son.