Sueños de cartón: la magia de los alebrijes de Gabriel Guerra

Alejandro Baillet

La magia de los alebrijes: de los íconos de la cultura popular o de los grandes de la literatura latinoamericana y el arraigado culto a los muertos se funden en las obras de Gabriel Guerra, especializado en la cartonería.

Gabriel Guerra se mimetiza con sus creaciones, rodeado de papel, colores, olores y decenas de luchadores, catrinas, calaveras, mascaras de tigres tecuanes y un Chapulín Colorado, parece que todos vigilan sus palabras, cada movimiento de sus manos.

Pisar su taller es olvidar las tensiones del día a día, dejar el mundo real para viajar a una dimensión donde el color enreda a la vista.

De un amasijo de papel húmedo mezclado con engrudo van surgiendo el fémur, el húmero o un cráneo opaco con la cuenca de los ojos vacía, pero cuando el originario de Naucalpan, Estado de México, los toma entre sus manos les va inyectando color, un rostro y les inyecta parte de su alma.

Todo empezó por su pasión a la lucha libre mexicana, sus ídolos enmascarados que tenía de niño los fue moldeando hasta convertirlos en esculturas de un valor cultural.

«Es mi pasión por México, por las formas de expresión más representativas de nuestra cultura. La lucha libre, los alebrijes, el Día de Muertos y los artesanos que manejan el cartón, todo lo fusionamos para que tengamos un arte especial.

«El mexicano es conocido en todo el mundo por nuestras calaveritas, además trato de hacer un homenaje a nuestros artesanos del cartón y papel como los alebrijes, todo está reunido en mi trabajo. Primero empecé con las figuras de lucha libre y no podía quedarme estancado, así que di un salto a crear con otras figuras «, relató Guerra.



En esa búsqueda por consolidarse y poner en alto la creatividad mexicana fue experimentando con nuevos materiales, siempre agregándolos al cartón, implementando luces, telas y colores que brillan en la oscuridad.

Su obra ya ha llegado a otros continentes, en Japón sus figuras de luchadores mexicanos son apreciados, en Europa le solicitan catrinas, el Chapulín Colorado o Chavo del 8 “calaverizados”, mientras que en Sudamérica ya ha expuesto en casas de cultura o museos.

La mayoría de las veces le piden que sea el encargado de realizar ofrendas para Día de Muertos, pero que los extranjeros lo feliciten y le compren sin dudar una pieza, es la mejor recompensa.

«Con el paso del tiempo vas experimentando y descubriendo que se ve mejor tu trabajo. Incorporé otro tipo de texturas y papeles, así atraes más la atención de la gente, los cautivas.

«Me costó muchos años encontrar la fórmula, antes se echaba a perder el papel por el engrudo, las pinturas y pinceles han ido cambiando, todo tiene su chiste».

Para lograr que sus creaciones tuvieran las características que él deseaba tuvieron que pasar ochos años de prueba y error, hasta que al fin se convirtió en artista y empresario.

Conquistan calaveras Colombia

Sus “hijos” impresionaron a los agregados culturales de Colombia, país que lo invitó a impartir clases de cartonería en el Centro Cultural Gabriel García Márquez, ubicado en Colombia. Ahí enseñó a niños, jóvenes y adultos el arte tan mexicano de manipular el cartón.

Pero no todo quedó en talleres, pues le pidieron instalar una ofrenda para celebrar el Dia de Muertos, un homenaje al país del artista mexiquense y para este momento ya formó una calavera del escritor que descansa en Macondo y fue Premio Nobel de Literatura.

Y ahí está Gabo, sentado por varias de sus obras literarias y cubriéndose con su libro Cien Años de Soledad, mientras varias mariposas revolotean a su alrededor, es sin duda una figura llena de realismo mágico.
Mientras, el Gabriel mexicano no descansa, dedica día y noche a sus figuras debido a que tiene pedidos, mercancía qué enviar a Alemania, Francia, Japón o al interior de la República Mexicana.

Además, tiene que ir preparando el viaje que hará a Colombia donde es admirado por esos seres de ultratumba coloridos, los cuales van llenado de orgullo a este artista naucalpense.

Arduo trabajo

  • 30 días tardó en hacer la figura de Gabriel García Márquez
  • 6 mil pesos llegan a costar una de sus figuras
  • 150 pesos valen una de sus obras pequeñas

No es un trabajo para mi, aunque es estresante, esto es una pasión, crear arte, hacer lo que me gusta me llena de orgullo”.

Gabriel Guerra, cartonista

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