La obra zambraniana revela una noción clara de lo que la filósofa veleña tuvo siempre en su pensar sobre qué cosa es el lugar para ella, que como somos testigos, su experiencia de vida más allá de su condición de exiliada sino también como peregrina en constante destierro, configuró de una manera especialísima esta noción clave en su reflexión y aporte filosófico.