El silencio de la penitencia

No aspavientos; distraen la calma. No llantos y quejidos; ahuyentan la soledad. Sin trompeta ni gritos en las esquinas, más bien con el dulce perfume del silencio, la soledad del encuentro y el secreto del alma. Silencio, soledad y secreto sin fermento de penitencia. Aquí no hay polilla ni ladrón. Los hombres no se convierten…

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