Vivir es un asunto serio

Hemos dejado de sentir pasión por el ser humano y nos hemos refugiado en una caverna de hombres reblandecidos cuya única arma arrojadiza es la ironía. Nada más. Pareciera que nuestro destino no es vivir sino durar; no morir sino extinguirnos. La profundidad y lo complejo han sido desterrados del vocabulario y han sido suplantados por lo fragmentario, lo superficial, lo exploratorio. Somos una generación caprichosa con una incurable fobia a los espejos.

El fin de la educación

Se educa a la persona, no solamente al cerebro. Toda pedagogía que omita el carácter existencial de la enseñanza-aprendizaje está condenada a ser no otra cosa que un mero transvase de conocimientos. Descreo totalmente de esta manera de entender nuestra profesión; los que educamos lo hacemos con toda nuestra existencia, no solamente con nuestro instrumental intelectual. No estamos educando trabajadores, estamos educando seres humanos.