Hannah Arendt sobre la natalidad

El milagro que salva al mundo, a la esfera de los asuntos humanos, de su ruina normal y «natural» es en último término el hecho de la natalidad, en el que se enraiza ontológicamente la facultad de la acción. Dicho con otras palabras, el nacimiento de nuevos hombres y un nuevo comienzo es la acción que son capaces de emprender los humanos por el hecho de haber nacido. Sólo la plena experiencia de esta capacidad puede conferir a los asuntos humanos fe y esperanza, dos esenciales características de la existencia humana que la antigüedad griega ignoró por completo, considerando el mantenimiento de la fe como una virtud muy poco común y no demasiado importante y colocando a la esperanza entre los males de la ilusión en la caja de Pandora. Esta fe y esperanza en el mundo encontró tal vez su más gloriosa y sucinta expresión en las pocas palabras que en los evangelios anuncian la gran alegría: «Os ha nacido hoy un Salvador».

Hannah Arendt

Llegada de un niño Franco

Una vez más, el día de hoy, la vida comienza. Ha vuelto a empezar. En el nivel cuatro, en un cuarto de hospital, todo es nuevo. En la habitación luminosa están el papá y el niño y mamá. Un niño franco para la vida, nuevo, completo y por completar. Una madre tierna, segura y herida……

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