Tocando tu piel

¿Te acuerdas cuando te tomé de la mano y unimos el aliento hacia el mismo mar? Cuando tu mirada se posaba en mis dedos nerviosos, y mi pensamiento revoloteaba en la calidez de tus mejillas. En tus labios leía las letras de nuestro amor; se fusionaban ahogando las palabras, revitalizando el sufrimiento, creando el ardor…

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Soy hijo de tu silencio

Soy hijo de tu silencio de tu calma desnuda, y aunque desee ataviarme de nombres, ruidos y velocidades, sigo reconociendo que mi casa, a la que voy cada vez que huyo, es el silencio de los amantes, a ese espacio tan mío y tan tuyo. Ahí está mi origen, los espacios de piel que arranqué…

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Silencio que dice

Boca que calla alma que teje; corazón que llama, mis ojos que duermen; esperanza en la cama, pero por qué temes; espera al alba que quien se desvela sea porque ama. [Ain karem, 2020]

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Tú y yo

Tú y yo: estamos heridos hasta la muerte, no podemos darnos el tiro de gracia, siempre estaremos sangrando porque nos herimos estando cerca y agonizamos en la distancia. Y no terminamos de morir. Ya no nos vemos más. No terminamos de mirarnos. Las palabras se han marchitado y quedó siempre algo que decir. Quisimos convertirnos…

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Misterios de encarnación

Abrazaste la debilidad, las constelaciones no podían explicar la verdad manifestada en la carne. Carne que toca la divinidad. Soberano que besa la esclavitud. El universo no entendía la locura de tu ardor, y el que pensaba que comprendía, una y otra vez se decía: ¡Qué misterios del amor! Belén, Palestina/2019

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¡Despierta tú que duermes!

“Despiértate tú que duermes y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo” (Ef 5,14). Partiendo de esta citación de la Carta a los Efesios, san Agustín afirma un hecho contundente: “Estarías muerto por siempre, si él no hubiese nacido en el tiempo” (Disc. 185,1). ¿Qué es, entonces, celebrar el nacimiento del Señor sino…

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La soledad del lenguaje

Hablo. Digo lo que consideras todo, pero descubro que el lenguaje tiene una soga que ahorca aquello que desea salir y no sabe cómo. Cuando parece que puede llegar a exhalar esas palabras secretas, lo que viene a revelarlo de una manera correcta, se esfuman como el sueño al despertar y permanecen como un recuerdo…

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¿Qué hacías tan solo?

¿Qué hacías tan solo, tan tú, con toda tu divinidad, pero solo en una piedra hablándole a la sangre? Y la sangre permaneció muda, el cáliz se llenó, se desbordó de odio; ¿quién debe todo eso, toda esa debilidad, y puede seguir viviendo? La cruel serpiente susurró, volvió a cantarte como a Adán y Eva;…

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