El fin de la educación

Se educa a la persona, no solamente al cerebro. Toda pedagogía que omita el carácter existencial de la enseñanza-aprendizaje está condenada a ser no otra cosa que un mero transvase de conocimientos. Descreo totalmente de esta manera de entender nuestra profesión; los que educamos lo hacemos con toda nuestra existencia, no solamente con nuestro instrumental intelectual. No estamos educando trabajadores, estamos educando seres humanos.