Educación y nihilismo

Como un puñetazo un la cara nos ha golpeado en México el ataque a balazos de un estudiante de primaria en una escuela de Torreón, Coahuila, donde murió una maestra y varios alumnos resultaron heridos. El agresor, un niño de 11 años que iba en sexto grado, se quitó la vida tras consumar el atentado.…

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Carta de Javier Sicilia a Julián LeBarón

Julián querido, mi hermano, mi amigo, mi compañero: No sé qué decir frente al horror que diez años después del asesinato de tu hermano Benjamín y de tu cuñado Luis Widmar ha caído de nuevo sobre la familia LeBaron. La dimensión del crimen –otro más que se suma a la larga cadena de horrores que…

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Indignación; entre el fuego y la furia

En realidad, todo movimiento social legítimo tiende a incomodar profundamente. Su propósito es subvertir. Es por ello que frente a una lucha social no es sencillo quedarse al margen, se elige una posición en la que incluso la indiferencia abona a la conservación de las cosas y no a su transformación. Pongamos el caso de…

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Breve reseña de la barbarie

En la Antigüedad, los bárbaros eran los extraños, los forasteros que llegaban a la civitas, a la ciudad. Y en el ‘costal’ de los bárbaros podían incluirse a personas de culturas y tribus disímiles con temperamentos y valores equidistantes. Los griegos y romanos sabían que los bárbaros eran “otros”, que no eran los “nuestros” y esta…

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Roberto Betanzo: el afecto que cambia a los presos

Roberto Betanzo es un filósofo norteamericano de raíces mexicanas que comenzó sus estudios de seminarista en la Compañía de Jesús, en donde estuvo 14 años. Durante esta época de su vida fue enviado a Japón para dar clases sobre Martin Heidegger, ya que el profesor titular, quien era discípulo directo del pensador alemán, iba a…

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Megamanifestaciones: signo contradictorio en la dictadura postmoderna

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Los miles de estudiantes universitarios que marcharon en el corazón de la Ciudad Universitaria para manifestar su malestar ante diversos eventos acontecidos en diferentes planteles de la Máxima Casa de Estudios y principalmente para repudiar la agresión que sufrieron alumnos por parte de grupos de choque son un signo de contradicción ante la dictadura del relativismo posmoderno. Frente a la comodidad y autocomplacencia de la participación remota y aséptica (vía tuitazos), la identidad de la colectividad universitaria mostró el efecto de la acción puesta en común, personal, arriesgada.

Es el mejor ejemplo de lo que puede lograr un colectivo que está dispuesto a la herida y al accidente por asumir una posición en los espacios sociales, por poner en manifiesto su sentimiento, por expresar su lenguaje y su ardor en los escenarios de la cotidianidad. El otro camino es el encierro que enferma, que expresa su malestar desde la distancia, desde las herramientas de comunicación. Es el encierro que padecen las instituciones que creen posicionar sus ideas a fuerza de boletines y comunicados. Su excesiva cautela y su privilegiada indiferencia apolilla sus mensajes.

Las megamanifestaciones en el siglo XXI son un signo filosófico y antropológico contradictorio; la colectividad pudo hacer lo mismo y expresar las mismas demandas desde sus espacios privados dominados y controlados, sin arriesgar (en redes sociales, por ejemplo). Pero, por alguna razón -de manera aún desconocida- la colectividad eligió un lenguaje propio de la modernidad: el deseo colectivo de superar prejuicios, la noción de la identidad compartida y la distinción entre el prejuicio obtenido y el progreso por obtener. Algunos autores señalan que el postmodernismo es justo la convicción de que cada lenguaje es sólo una forma más (de entre muchas) en el comportamiento social; entonces ¿por qué optar por la manifestación moderna? ¿Qué disparadores emocionales o culturales fueron accionados para sustituir -al menos por un momento- el lenguaje de cosmovisión individual por el lenguaje con perspectiva de objetividad y universalidad?

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Lo acontecido el 5 de septiembre entorno a la protesta de los universitarios tiene tintes de interés histórico, es el ejemplo de que esta generación cuyo ejercicio de libertad y de disidencia se realiza con mucha eficacia desde las redes sociales decidió usar un lenguaje y un ardor distinto: apersonarse, arriesgarse, solidarizarse en un acto común, en un lugar y un ánimo compartido. El sólo hecho de reconocer y reconocerse fuera del subjetivismo o el egoísmo individualista para entrar en contacto con el otro, con la dolorosa realidad compartida es un quiebre en el paradigma y la perspectiva tecnológicos.

La pantalla no suplanta la realidad y el masivo trending topic no sustituye la irremplazable acción personal. Se ha teorizado sobre el cuerpo individual y el cuerpo colectivo, al parecer hay un remplazo de este en los marcos del cambio de milenio. El posmodernismo intenta ir más allá de la existencia y la conciencia; y en el proceso algunos afirman que ha perdido todo idealismo. Pero quizá esto último no sea tan certero. Ojalá estén equivocados porque aún hay muchos ideales por los cuales vale la pena salir a construir.

@monroyfelipe

El desafío de humanizar México

México se desangra de manera alarmante desde hace más de una década. Dos de los factores que explicaron el triunfo del candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador fueron el hartazgo frente a la corrupción y la esperanza de un porvenir menos violento. La violencia en México no se detiene. El pasado mes de julio se…

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Una Presencia entre muros de agua

Mario Picech es un sacerdote jesuita que ha decidido vivir entre los reos del penal federal de las Islas Marías. Él vive la fe en un entorno de encierro que exalta las preguntas que constituyen a los hombres. Al interior del complejo penitenciario Islas Marías –ubicado en las islas del mismo nombre localizadas en la…

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