Una positividad total en la vida…

«Una positividad total en la vida debe guiar el alma del cristiano, en cualquier condición que se encuentre, cualquier remordimiento que tenga, cualquier injusticia que sienta pesar sobre sí mismo, cualquier oscuridad que lo rodee, cualquier enemistad, cualquier muerte que lo asalte, porque Dios, que lo hizo todos los seres, es por el bien, Dios…

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Hannah Arendt sobre la natalidad

El milagro que salva al mundo, a la esfera de los asuntos humanos, de su ruina normal y «natural» es en último término el hecho de la natalidad, en el que se enraiza ontológicamente la facultad de la acción. Dicho con otras palabras, el nacimiento de nuevos hombres y un nuevo comienzo es la acción que son capaces de emprender los humanos por el hecho de haber nacido. Sólo la plena experiencia de esta capacidad puede conferir a los asuntos humanos fe y esperanza, dos esenciales características de la existencia humana que la antigüedad griega ignoró por completo, considerando el mantenimiento de la fe como una virtud muy poco común y no demasiado importante y colocando a la esperanza entre los males de la ilusión en la caja de Pandora. Esta fe y esperanza en el mundo encontró tal vez su más gloriosa y sucinta expresión en las pocas palabras que en los evangelios anuncian la gran alegría: «Os ha nacido hoy un Salvador».

Hannah Arendt